
Comes menos, pero tu barriga sigue inflamada.
Haces más cardio, pero te sientes más agotada y sin músculo.
Sigues los consejos de la industria (avena, lácteos 0%, productos integrales) y solo consigues picos de insulina y hambre voraz.
A los 40 las reglas cambian. Lo que te funcionaba a los 20 ahora sólo te inflama. No es falta de voluntad, es falta de estrategia.
